
Ando un poquito desconectada, no porque esté de vacaciones, que hasta el jueves no descanso, si no porque yo en Semana Santa, como que desconecto. Por la mañana intento sacar todo el trabajo que pueda para que no se me acumule y por la tarde la dedico a mis cosas y a ver procesiones.
Anoche salí a ver la Procesión de Nuestro Padre Jesús Cautivo, una de las más populares y bonitas de Málaga. Anoche todo el mundo estaba en la calle para ver al Señor de la túnica blanca, y es que es tan impresionante verlo pasar, que las horas que pasamos esperando su paso merecen la pena, los achuchones los bullicios, todo merece la pena por ver un momento al Cautivo, al señor de Málaga.
Los hombres de trono( aquí no son costaleros como en Sevilla), llevan el paso con tal serenidad que parece que la imagen de Jesús va andando sola, la túnica blanca, se mueve, con tal suavidad que parece que es la propia imagen la que va caminando.
Supongo que habrá mucha gente que no entienda el sentimiento que el paso de una imagen puede causar, pero esto hay que vivirlo, yo supongo que es como para un sevillano la imagen de la Macarena o del Cachorro. Aquí en Málaga, el lunes santo es especial, en Málaga el lunes es el día en que todo se tiñe de blanco como la túnica del Cautivo.
Yo no soy especialmente religiosa, creo en dios, y hablo con dios, pero no voy a la iglesia ni sigo los dictados del catecismo, pero la semana santa es otra cosa, es tradición, es arte, es espectáculo, es belleza y para algunos es es fervor, religioso hay muchas maneras de ver la semana santa.
Yo todos los años voy a ver El Cautivo, le pido salud para mi y los míos, y me despido de él hasta el año que viene, durante los pocos minutos que dura su paso por delante mío, todo es sobrecogedor, todo el mundo guarda silencio, solo se escucha el repique de las baquetas y alguna que otra corneta. Es un momento, pero hay que vivirlo.
Os invito a todos a que algún día podáis comprobar en persona lo que os digo.
Un beso y que paséis una feliz semana santa.