Hasta hace mas o menos un año, vivía con mis padres, y aunque ya había llegado a la treintena mi vida seguía siendo, a rasgos generales, como cuando tenía veinte años. De mi casa se ocupaba mi madre, ella se ocupaba de todas las tareas importantes de casa, no tenía grandes preocupaciones en ese sentido, como tampoco me preocupaba de como estaba la nevera siempre llena, ni de que faltase papel higiénico, siempre había alguien (mi santa madre) que se ocupaba de eso. Yo me limitaba, un tiempo a estudiar y otro tiempo a trabajar, y llegaba a casa y todo hecho, solo sentarme a mesa y mantel.
Ahora todo eso ha cambiado, me he pseudoindependizado (sigo yendo a comer a casa al medio día), ya no salgo los fines de semana hasta las tantas, ya no aguanto hasta las cinco de la mañana con tacones de diez centímetros, tampoco puedo tomar más de dos copas sin que me siente mal, yo que me bebía el vodka con limón como si fuese agua. Ya no me gasto el 70% de mi sueldo el caprichos de ropa, cremitas y revistas.
Ahora voy al super y sé lo caro que vale todo, lo rápido que se va el dinero en la cesta de la compra, de lo que cuesta tener la despensa medianamente llena.Ahora, ya no me levanto los sábados y domingos a las tantas hecha polvo de la fiesta, ahora me levanto antes de las diez, y me dedico a hacer todas las tareas de casa que durante la semana no me da tiempo (poner lavadoras, planchar, limpiar los cuartos de baño etc).
Hace meses que no me compro nada de ropa, aunque claro, si ya no salgo, no necesito modelito distinto cada semana,y el dinero es necesario para otras cosas, hace meses que no estreno camiseta con escote como antes siempre hacía, claro que ahora ya no me apetece.
No es que me haya hecho "vieja" es que como dice mi madre, por fin me he hecho mayor, ahora se lo que cuestan las cosas, el trabajo que supone tener toda la ropa ordenada y planchada, lo que cuesta tenerlo todo en orden, también ahora prefiero tener los fines de semana para descansar y desconectar del trabajo y no para estar todo el día hecha polvo en el sofá después de una superjuerga.
A veces hecho de menos aquello, aunque después lo pienso mejor y, si salgo, me siento rara en un bar super achuchao de gente con calor, a veces hecho de menos eso de salir a ligotear por ahí, pero luego me siento tan a gusto en mi casita con mi chico que se me pasan.
Besos.




