Creo que os conté en una ocasión que durante un tiempo estuve acudiendo a una psicoterapeuta, la verdad es que tenía una crisis que me afectaba más de lo normal, yo tenía 28 años, el trabajo no acababa de despegar, y por otro lado tenía la presión de que no tenía pareja y me estaba quedando sola porque todas mis amigas se estaban casando o viviendo con sus novios, mi madre preocupada por la espiral de tristeza en la que se estaba convirtiendo mi vida, me buscó cita con una psicoterapeuta.
Había que verme, yo toda nerviosa antes de entrar a consulta porque nunca me había visto en una situación así y no sabía como iba a ser, me veía como en las peliculas, tumbada en un divan con los ojos cerrados y a la psicóloga intentando culpar a mis progenitores de todas las desgracias de mi existencia. Pero no, llegue a la consulta, muy mona y muy bien decorada, y la psico (por acortar) me dijo que esperase un momento. Un momento..... una leche, estuve sentada allí por lo menos tres cuartos de hora mas nerviosa que un flan, me dio tiempo a mirar y remirar todos los Holas y Diez Minutos del mundo mundial. La cosa, es que yo escuchaba a alguien dentro hablando, pero solo oía una voz, por lo que di por hecho que si solo había una voz y yo solo había visto a la psico era ella la que estaba hablando por telefono, contando unas tonterías absolutas, que si el padre la había invitado a ir en barco a no se donde, pero que allí iba estar no se quien, total, que yo con el cabreo de esperar ( no soporto esperar) y de pensar que la otra estaba de cháchara por teléfono, toque a la puerta y le dije a la psico que me iba, que se me hacia tarde, y ella: - no no ya acabamos espera un segundo-, que vergüenza pasé cuando vi que había otra chica dentro del despacho de la psicóloga, y que era esta la que le había estado contando todo el rollo del barco y esas cosas.La cosa no mejoró, todo lo contrario. En este punto os tengo que contar que mi verdadero nombre ( que no es Betty por si no lo sabíais) es compuesto, y si, mi primer nombre es María, igual que el de la mayoria de mujeres de mi edad, que todas nos llamamos maría algo o algo maría. Pero normalmente la gente con la que tengo confianza nunca me llama por mi nombre completo, si no por una especie de nombre familiar que realmente no es un nombre. Pues eso se lo dije a la psico, como una cosa tan normal, para que me llamase por el nombre que me gusta.
Pues la tía se formó una película que pa qué, ese nombre, como he dicho no existe como nombre y ella empezó a decirme que si me había dado cuenta de que había elegido un nombre que no es de chica, que no existe. Primero puntualicé que yo no me lo había puesto yo misma, que eso me lo pusieron mis hermanas de pequeña y así me quedé, y segundo que vale que no era un nombre normal pero que si es de chica.
Otro día me preguntó que si yo miraba o me fijaba en mujeres, imaginaros mi cara, yo claro, para ser sincera le dije la verdad, que suelo mirar a mujeres que me encuentro por la calle o que van en el bus, y que sobre todo me fijo en su ropa y en su estilo, en sus zapatos, más que nada por cotilleo, pero desde luego nunca con un interés o fin sexual. ( Que culpa tengo yo si me gusta la moda y me gusta la ropa, ver como queda a una u a otra, un estilo o una falda o unos zapatos, supongo que a muchas de vosotras también, me gusta ver las fotos de los blogs, saber donde se han comprado tal o cual prenda y cosas así), pues la tía lo volvió a liar.
Me dijo que yo había elegido un nombre que no era de chica y que me fijaba en mujeres y que eso quería decir que yo estaba confusa respecto a mi identidad sexual. ........... Comorrrrr!!!! pues eso que me quedé a cuadros.Pero claro la tía estaba tan segura y me insistía tanto con eso, que yo, que siempre me han gustado más los chicos que comer con los dedos, me puse en duda y todo. Cuando a lo mejor veía una chica en la calle y la miraba porque llevaba un vestido bonito o una camiseta chula, pues ya empezaba yo a pensar que a ver si yo lo que en el fondo quería era chiki chiki con ella.
Menos mal que la paranoia me pasó pronto, y me di cuenta de que la psicóloga estaba más loca que yo, porque mira que decirme a mi que soy de la acera de enfrente, con lo que me gusta a mí un buen muchacho bien vestio y bien arreglao.
Pero bueno, esta es una de las historias que tengo para contar de lo que me ocurrió con mi psicoterapeuta, pero no es la única, hay más. Si es que digo yo que a veces los psicólogos están peor que los que van a consulta.
Un besito.
















